VARAMIENTO MASIVO DE DELFINES EN LAS COSTAS DEL GOLFO DE VIZCAYA
El fuerte temporal de vientos de componente norte han puesto en evidencia los devastadores efectos de la pesca mediante redes pelágicas por parte de la flota francesa en el Golfo de Vizcaya.
Estas redes no selectivas no cuentan actualmente con ninguna legislación que las controle. Su utilización por parte de la flota pesquera francesa se inició en los años ochenta, poniendo en peligro el futuro de los caladeros y de las flotas de pesca del Cantábrico. En circunstancias normales, los delfines, ballenas, tortugas, tiburones y otras especies no comerciales que caen en estas cortinas de muerte son arrojados a la mar y solo algunos pocos varan con el tiempo. Sin embargo, durante esta última semana, los fuertes vientos han empujado a la costa los cadáveres mutilados de cientos de delfines como prueba de los efectos que esta causando la utilización de artes desproporcionadas en el Golfo de Vizcaya.
FRANCIA: Anne Collet
Bayona (Francia), 18 febrero 2000. Unos trescientos delfines han sido hallados muertos esta semana en playas del Golfo de Vizcaya, probablemente a consecuencia de las redes pelágicas de los pescadores, informó hoy el Centro de Investigación de Mamíferos Marinos de La Rochelle (Bretaña, noroeste).
Los restos de los delfines fueron encontrados sobre todo en la zona costera comprendida entre la frontera franco-española de Hendaya y el litoral de Charente Maritime (sudoeste), indicó a EFE Anne Collet, directora de este centro.
Según la científica, los delfines presentan graves heridas en los dorsales y en el rostro, así como amputaciones.
Collet explicó que el arrastre de los delfines a las playas, algo corriente en invierno, se debe a "la pesca de las embarcaciones con redes pelágicas en las mismas zonas en las que se alimentan los delfines".
La científica descartó que estas muertes se deban a suicidios colectivos o a envenenamiento como consecuencia del naufragio del petrolero maltés "Erika" el pasado diciembre frente a las costas bretonas con unas 30.000 toneladas de combustible a bordo, de las que unas 15.000 se derramaron al mar.
La experta indicó que la técnica de pesca con redes pelágicas, utilizada por pescadores de toda Europa, salvo España, que la ha prohibido, consiste en tirar de una red única por dos barcos.
En Francia, unos 200 pesqueros practican este tipo de pesca durante todo el año, sobre todo para la captura de anchoa, atún y merluza.
Los pesqueros españoles han pedido en numerosas ocasiones a la Unión Europea (UE) la prohibición de este tipo de pesca, aunque sus reclamaciones han fracasado, recordó la científica.
Los pescadores profesionales rechazan, sin embargo, las acusaciones de Collet.
"El arrastre de los delfines a las playas ocurría incluso antes de la introducción de la pesca con redes pelágicas en 1975. En muy raras ocasiones capturamos delfines de forma accidental", declaró un pescador de la localidad vascofrancesa de Saint-Jean de Luz (sudoeste).
Hoy, viernes, también se hallaron restos de delfines en playas de la costa de Las Landas, aunque las zonas donde han aparecido mas cadáveres de esos mamíferos son las de Hendaya, Ondres, Contis, Soustons, Biscarosse, Cap Ferret, La Tremblade y la Isla de Re.
En 1997, año de fuertes inclemencias meteorológicas, mas de 900 delfines fueron hallados muertos en las costas del Golfo de Vizcaya, entre el sur de Bretaña y el País Vasco. EFE
ESPAÑA: Ricardo Sagarminaga
Los varamientos de cetáceos generan normalmente un gran interés social. Una ballena de veinte metros que llega muerta a una playa o la arribada en masa de una manada de delfines es siempre un hecho impresionante.
En la mayoría de los casos, los varamientos son un hecho normal. Un cetáceo muere de forma natural y las corrientes lo empujan hacia la costa o mar adentro. En ocasiones nos encontramos también con varamientos en masa de animales vivos. Se trata en general de manadas de especies muy gregarias que se ven desorientadas por diversas razones como pueden ser, alteraciones locales de campos magnéticos, explosiones submarinas, ejercicios con sonares militares o civiles de gran potencia o simplemente por enfermedades. Lo que más resalta en estos casos, es la obstinación de individuos de la manada sanos que siguen a un miembro del grupo hasta la muerte.
En el caso de este varamiento en el Golfo de Vizcaya, el alto número de varamientos en un espacio de tiempo tan breve a lo largo de toda la costa vasco-francesa, así como las evidentes señales de interacción con artes de pesca, come heridas, amputaciones, etc., no dejan lugar a dudas en cuanto a su causa.
Las redes pelágicas utilizadas por la flota francesa en el Golfo de Vizcaya, han sido objeto desde el inicio de su utilización, de gran preocupación por parte de la comunidad científica, la flota pesquera española del Cantábrico y la organización ecologista internacional Greenpeace, que luchan por su prohibición en la Unión Europea.
Ante todo conviene saber de qué tipo de arte de pesca estamos hablando. A lo largo de las últimas décadas, las flotas pesqueras han desarrollado nuevas técnicas de captura para hacer frente a un incremento en la demanda y el agotamiento de especies y caladeros. Las dos artes puestas ahora una vez más en evidencia son las redes de deriva pelágicas y las redes de arrastre pelágicas. Ambas artes son versiones industriales de artes utilizadas ya anteriormente por las flotas de bajura. La red pelágica de deriva, denominada en ocasiones como "cortina de muerte" es una pantalla de red que alcanza desde la superficie hasta los treinta metros de profundidad, con una longitud máxima hoy permitida (pero no respetada) por la Unión Europea de 2.5 Km. Estas redes son dejadas a la deriva y capturan todo por su paso, tanto especies comerciales como peces no comerciales e incluso ballenas, delfines, tiburones o aves. Su prohibición en aguas de la UE esta prevista para dentro de dos años.
El arrastre pelágico es otra arte desproporcionada. Se trata de la versión industrial de un arte ya considerada como extremadamente dañina a escala pequeña. Consiste en una red en forma de pantalla terminada en saco que es arrastrada por dos embarcaciones de gran potencia. Es al igual que la red de deriva un arte no selectiva que arrasa con todo por su paso. Cuando estas artes de arrastre se desarrollan a mayor profundidad sobre el fondo del mar, debemos añadir también su devastador efecto de erosión sobre unos fondos marinos de gran importancia para la recuperación del ecosistema marino.
Se calcula que en solo una temporada de pesca, los rederos franceses capturan mas de 1700 delfines y más de 82.000 tiburones azules.
Las redes de deriva constituyen hoy sin lugar a dudas una de las principales amenazas para nuestros mares y sobretodo para especies marinas amenazadas, como delfines, ballenas o tortugas. La amenaza es tanto directa por captura accidental, como indirecta por una esquilmación de los recursos de forma insostenible para el ecosistema marino.
El espectacular efecto sobre delfines y ballenas, no es más que un indicador del efecto que estas artes de pesca están teniendo sobre nuestros mares. Afortunadamente, en España la propia flota pesquera presionó en 1989 al gobierno para que su uso no fuera permitido en nuestras aguas. Aún así, llegan a nuestras costas anualmente flotas internacionales que al utilizar redes pelágicas de deriva amenazan la supervivencia de nuestras flotas que siguen faenando con métodos menos agresivos.
En el Mar Mediterráneo, a lo largo de los últimos años, las aguas de Baleares han conocido la invasión de las flotas italianas, que después de esquilmar sus aguas mediante este método amenazan nuestro litoral. Un grupo de investigación de la Sociedad Española de Cetáceos, inició el pasado año una investigación con el fin de determinar los efectos que está teniendo la invasión de nuestras aguas por flotas ilegales de rederos de deriva sobre las poblaciones de cetáceos. Esta investigación, fue puesta en marcha en respuesta al preocupante numero de varamientos de cachalotes encontrados (35) a lo largo de las costas de las Islas Baleares con señales de haberse ahogado en estas redes en los últimos cinco años.
En el Golfo de Vizcaya, hasta ahora habíamos podido comprobar sobretodo el drama humano resultante de este nuevo método de pesca. Los violentos enfrentamientos entre boniteros del Cantábrico y pescadores franceses habían puesto en pie de guerra al sector en España, reclamando a la Unión Europea la prohibición de estas redes.
Para mas información:
SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CETACEOS - Ricardo Sagarminaga - 91 8565429
COFRADIA DE PESCADORES DE BERMEO - 946 883000
GREENPEACE - Ricardo Aguilar - 91 4441400